Archivos eclesiásticos
Jorge Garibay Álvarez Proyectos civiles y eclesiásticos de ADABI V Aniversario 9 de octubre de 2008 El maestro Jorge Garibay Álvarez presentó en la ceremonia del quinto aniversario de ADABI, que tuvo lugar en el Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas, este recuento en torno a la importancia del rescate de archivos eclesiásticos.
Presentación del rescate de archivos eclesiásticos en el quinto año de ADABI La Asociación Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México, tiene clara su misión: apoyar la preservación de la memoria de México depositada principalmente en los archivos, y entre estos se hallan los eclesiásticos. En ellos hemos desarrollado una labor archivística utilizando los conocimientos y experiencias obtenidos anteriormente en el AGN (1978 a 1986). En aquellos años fuimos conscientes de la importancia de los archivos eclesiásticos. A medida que los trabajamos, nos dimos cuenta no solo de la riqueza informativa y valiosa que estos resguardan sino que nos percatamos también de la doctrina eclesiástica que los sustenta y los norma, precisada en las leyes del Derecho Canónico. Por mi anterior formación humanista tomé conciencia que en los documentos de estos archivos estaba presente, como Paulo VI lo dijo, el paso del Señor por el mundo. Este concepto se ha enriquecido a partir de los documentos escritos por Mons. Francisco Marchisano, presidente de la Comisión de los Bienes Culturales de la Iglesia. En los que se asienta que “los archivos de la Iglesia contstituyen, por su misma esencia, el instrumento mediante el cual la iglesia conserva celosamente la memoria histórica de la vivencia de la fe en las pasadas generaciones”. Es esta una de las razones por la que los archivos de la Iglesia deben ser ordenados y conservados adecuadamente, además de ser custodiados para ponerlos al servicio de los demás y resguardarlos al mismo tiempo con diligente vigilancia. Esta toma de conciencia, al parecer tan simple, requiere formación, conocimiento y amor entrañable a la institución: requisitos que no se dan tan fácilmente entre quienes tienen a su cuidado los archivos. La Iglesia, a través de todos los entes o cuerpos que la integran, ha generado en su actuar acervos inmensos de la documentación que manifiestan las vivencias de cada momento. El crear, fijar, disponer, ordenar, acceder, recuperar y entender tan peculiar “memoria”, exige no olvidar qué es el registro de una acción pastoral-social. Este concepto es básico y fundamental en la archivística eclesiástica, puesto que rememora la vida de una sociedad divino-humana. Los archivos eclesiásticos se han creado ciertamente con un material humano: formas de gobierno, derecho e historia, realidades que sostienen la base de la archivística eclesiástica y única manera de tratar y entender la memoria del pueblo de Dios registrada en los archivos. ADABI, durante 5 años, ha trabajado en rescatar los archivos eclesiásticos. En esta tarea hemos obtenido alentadores frutos: 12,000 cajas AG-12 fueron utilizadas en los archivos eclesiásticos, que representan 2 kilómetros de documentos en los que está registrada información del siglo XVI en 29 archivos, del siglo XVII en 72. Además, 35 archivos ofrecen información del siglo XVIII y 26 que contienen documentos desde el siglo XIX. Por otra parte constatamos que el año 2007 rescatamos el mayor número de archivos parroquiales: fueron 86 que corresponden al 43.3% de los acervos trabajados. Además de estas cifras conviene anotar que de los 487 rescates de archivos realizados en ADABI, corresponden 198 a los archivos eclesiásticos, sustentados en 18 diócesis, es decir, 40.6%. Estas cifras indican un promedio de 4 archivos rescatados por mes. Resultado de estos esfuerzos, los archivos están cada vez más a la disposición de los usuarios que por diversas razones acuden a ellos. La disposición favorable se debe, en gran parte, a la organización e identificación de los documentos. En el caso de los archivos parroquiales, hemos contado con el esfuerzo del equipo de ADABI compartido con el de las propias parroquias que facilitan la consulta de los documentos allí resguardados. Las nueve personas que integramos la coordinación de archivos civiles y eclesiásticos hemos continuado, conscientes de su importancia, en el rescate de estos acervos. Dios y nuestro benefactor en ADABI, nos han permitido avanzar en la organización de esos archivos y colaborar, de esta forma, con la salvaguarda de la acción pastoral-social de la Iglesia y con una parte importante del patrimonio cultural nacional. |
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